A finales del siglo XVII y comienzos del XVIII el parquet se convierte en una verdadera moda. Se simplifican los trabajos de ejecución, comienzan las primeras instalaciones con tablas o tablones clavados directamente sobre soleras o sobre rastre les. Poco a poco se tiende hacia la popularización y al mismo tiempo a la simplificación.
Los entarimadores trabajan con un número reducido de modelos, la marquetería desaparece. Durante el siglo XIX, el parquet entra en las casas de la burguesía y prosigue la simplificación. Las lamas se acortan, se encuentran diseños más sencillos que se han empleado con gran éxito hasta nuestros días, como el parquet a la inglesa con junta libre o regular, el parquet rematado en «Punta Hungría», y el parquet en espiga, con sus diversas variantes. Paulatinamente se abandona el parquet en losetas, paneles o elementos ensamblables para dar paso a elementos lineales que se montan «in situ» dando lugar a diseños sencillos en los que se practican a lo sumo pequeñas mecanizaciones como cortes a inglete o cojeados. A comienzos del siglo XX el parquet todavía conserva su carácter de revestimiento noble pero cada vez más popularizado. La fabricación de los elementos de parquet se industrializa, y alrededor de esta industria surgen una serie de oficios conexos: entarimadores, soleristas,enrastreladores y lijadores. Existe un cuadro del artista francés Gustave Caillebotte, Les raboteurs de parquet, en el que se observa cómo se rascaba o acuchillaba la madera con utensilios de metal. La posición, el cuidado y el tiempo requerido hacían de este trabajo algo muy duro y artesano
Tendencia.
España ha sido durante años un mercado puntero del parquet por el auge de la construcción. Nosotros seguimos lejos de los estándares del centro y el norte de Europa por el peso de la cerámica. Pero al margen de la obra nueva, la rehabilitación es un mercado en expansión en el que ya existe una «cultura del parquet» y el cliente solicita maderas exóticas, acabados especiales, etc. En últimos 15 años los pavimentos de madera instalaron miles y miles de metros cuadrados, por ejemplo la producción de suelos de madera en los países europeos se situó en 84,72 millones de metros cuadrados en año 2008. Ahora es el momento de pensar sobrerestauraciónde pavimentos instalados y comenzar nuevo ciclo de la vida útil de sus pavimentos.
Restauración pavimentos de madera.
El lijado y barnizado del parqué o tarima, también conocido como «acuchillado», es lo que supone la restauración de la madera y el barniz que la protege. Normalmente, por el grosor de la madera, puede lijarse y barnizarse varias veces, teniendo un ciclo de vida de unos 15 años, dependiendo sensiblemente del uso y la estética, ya que en algunos casos, sobre todo, en tarima maciza clavada o tarima clásica, se encuentran instalaciones con más de 100 años en uso. Con el tiempo, debido a la exposición al sol, concreta-mente a la frecuencia ultravioleta en contacto con el barniz, la madera pierde su color natural, tiende a oscurecerse y la veta no se aprecia tanto.
El concepto de acuchillado hace referencia al método manual con el que se retiraba la capa dañada de la madera. Actualmente, se ha mecanizado el proceso, incorporando máquinas lijadoras-aspiradoras de gran potencia. Además, los nuevos barnices, que son más sencillos de aplicar y que casi no tienen olor, prologan la vida de la madera.